La Matanza de Acentejo

     La Matanza de Acentejo se localiza en la vertiente nordeste de Tenerife, caracterizándose desde antaño por presentar una configuración geográfica de contrastes, con abruptos acantilados y pequeñas calas, así amplias zonas de tabaibal, laurisilva, y pinar. Enmarcada en las tierras aborígenes conocidas como Acentejo, debe su nombre actual a la célebre batalla en la que los Conquistadores liderados por Fernandez de Lugo, fueron derrotados por las tropas del mencey guanche Bencomo en mayo de 1494. Su escudo es un reflejo de ese acontecimiento, así como de otra de sus señas de identidad: los cultivos de vid, cuyos celebrados caldos se han ganado un merecido prestigio internacional.

     La Matanza de Acentejo se erige como un municipio en constante desarrollo, caracterizado por un modelo de crecimiento sostenible respetuoso con los valores tradicionales y la calidad medioambiental, así como por una ejemplar dinámica de participación ciudadana. Sus atractivos radican en el carácter rural del municipio, con una incipiente recuperación de oficios tradicionales como la agricultura, traducido así mismo en la restauración de inmuebles de arquitectura popular –Casa de Doña Sixta, Lomo la Zapatera, Casas de San Antonio, antiguo Ayuntamiento- y en la habilitación de espacios de uso público y senderos que permiten disfrutar de admirables paisajes como el de las Montañas de San Antonio o el Paisaje Protegido Costa de Acentejo. Todo ello complementado con su oferta de alojamientos rurales, el amplio abanico de opciones gastronómicas –desde el guachinche tradicional a los modernos establecimientos de cocina internacional- y el importante atractivo del Mercadillo del Agricultor, Vino y Artesanía, abierto al público cada fin de semana.

    Fiel a sus tradiciones, en La Matanza se mantienen vivas celebraciones como la Octava Ganadera de San Antonio Abad, posiblemente la peregrinación ganadera más antigua de la Isla festejada cada mes de enero, destacando así mismo el emblemático Baile del Niño celebrado en Navidad, o Los Cuarteles del Corpus, una singular tradición floral que reúne a los vecinos durante toda una semana de ofrendas que dan continuidad a la fiesta del Corpus. Estas y otras celebraciones, como la romería que cada mes de mayo se desarrolla en el municipio o la fiesta cultural del mes de octubre en honor a Ntra. Sra. del Rosario, complementan las fiestas patronales que en honor de El Salvador del Mundo tienen lugar en torno al 6 de agosto.

     Junto a estos alicientes el municipio cuenta además con una numerosa y variedad oferta en servicios e infraestructuras para sus vecinos, que alcanzan a todos los barrios en un esfuerzo permanente por mejorar la calidad de vida de los matanceros y la gestión eficaz de los recursos municipales articulada en torno a un plan de calidad.

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Geografía, Clima y Naturaleza

     En siglos pasados, el clima fresco y la pureza del aire en La Matanza fueron reiteradamente destacados por los viajeros que visitaban el pueblo como una particularidad saludable, a la par que se elogiaba el sabor y la calidad de sus vinos, cuya tradicional elaboración se remonta al siglo XV. Ambas cosas no han cambiado, y hoy en día La Matanza se ve acariciada por un clima agradable que comparte con el resto de los municipios del Norte de Tenerife, bajo la influencia de los vientos alisios, cuya humedad recogida en el mar e influenciada por los vientos del noroeste, permite la formación del llamado “Mar de Nubes”, visible desde las cotas más altas del municipio, como La Vica, El Pirul o las Montañas de San Antonio. Un espectáculo natural digno de ver.

     La atractiva geografía del municipio, enclavado junto al resto de la Comarca de Acentejo en la Cordillera Dorsal de La Esperanza, delimitan el municipio por medio de dos profundos barrancos, el de Cabrera por un lado, y el de San Antonio o Acentejo por el otro, separando a La Matanza de los municipios de El Sauzal y La Victoria respectivamente. Sus limites van desde el mar, tras atravesar el hermoso paraje de la Costa de Acentejo, hasta el monte en sus cotas más elevadas, concretamente en el Espacio Natural Protegido de Las Lagunetas. Todo el territorio se circunscribe a poco más de 14 km2, brindándonos una variedad de contrastes que el visitante sabrá agradecer. Más de 250 hectáreas de pino canario, insigne y californiano, comparten espacio por encima de los 1.200 metros con plantas de menor porte como la jara o el codeso, encontrando también ejemplares de eucalipto y otras variedades. El brezo, las fayas, los acebiños, los laureles y naranjos salvajes, encuentran su reducto en zona de laurisival y faya--brezal, donde comparten territorio con castañeros y zonas de cultivo agrícola. En cotas inferiores y hasta pie de mar reinan los cardones y las tabaibas, en claro contraste con vinagreras, siemprevivas, tomillo de mar, cornical o lavándula, cuya presencia también abundante y colorea el paisaje.

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Paisajes y Espacios a visitar

    El paisaje y la naturaleza son valores cruciales en La Matanza, por lo que el visitante no ha de pasar por alto la existencia de diversos parajes protegidos en el municipio. Junto al ya citado de Las Lagunetas, en cotas de pinar y en el que podremos disfrutar de zonas recreativas como La Vica o el Salto de los Molinos, de inminente acondicionamiento ésta última, encontramos ya en el extremo marítimo el Paisaje Natural Protegido “Costa de Acentejo”, sobre el que cabe añadir que incluye impresionantes acantilados donde se encuentran especies vegetales endémicas y zonas de nidificación de aves marítimas. La costa también nos presenta como visita obligada el dibujo de la roca sobre el mar de Punta del Sol, la playa y pequeño embarcadero de pescadores de El Caletón, o las playas de callados y arena de La Negra y El Bao, finalizando nuestro recorrido en El Puntillo del Sol, al otro extremo del municipio y en el que se levantan urbanizaciones turísticas.

      Ya en zona de medianías, El Codezal o Montillo se presenta ante el visitante como un amplio manto verde de codezos y brezos enclavado en medio de varios núcleos urbanos, a medio camino entre el barrio de San Antonio y La Resbala. Sin embargo, destaca a poca distancia El Natero, un espacio natural de singular belleza en vías de protección, donde el atractivo volcánico de las Montañas de San Antonio se entremezcla con los colores de los castañeros, los cultivos de viña, papas y maíz, y la cercanía del pinar, con el horizonte marino y el pico Teide como perfecto complemento.

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La Arquitectura Tradicional

    El municipio cuenta con interesantes muestras de arquitectura que despiertan la atención del turista, no exentas en algunos casos de importantes datos históricos. Este es por ejemplo el caso de la ermita de San Antonio Abad, edificada por el conquistador y escribano Antón Vallejo en virtud de un voto a dicho santo por haber salvado su vida en la batalla de Acentejo antes reseñada. De éste episodio podemos deducir la gran antigüedad del templo, que fue ampliado hasta su configuración actual en el año 1884. El mismo alberga la que tradicionalmente se considera la primera imagen de un santo llegada a Tenerife, en un complejo que reúne una amplia plaza, dos casas típicas canarias restauradas y un terrero de arrastre, conjunto armónico en torno al cual se desarrolla la romería ganadera en el mes de enero .

      Por las calles Toscas de San Antonio y Toscas de Guía llegaremos hasta el barrio de Guía, donde nos encontramos la Ermita de Nuestra Señora de la Luz, un templo del siglo XVII integrado en un conjunto arquitectónico tradicional canario con vivienda, bodega, patio y huertas de cultivo.

      Desde Guía y por la vía de servicios, podremos recorrer el municipio contemplando su paisaje costero y el de buena parte del Norte de Tenerife, por una vía que discurre en parte paralela al antiguo Camino de los Guanches, cuya futura recuperación y rehabilitación contempla el Ayuntamiento. Al final de la misma nos encontraremos con el cauce del Barranco Cabrera, en el que a la entrada al municipio por la autopista TF-5 nos saluda un gigantesco mural que recuerda el origen histórico del municipio, barranco que guarda en su seno ya en medianías, la Fuente del Pino, afluente natural al que antiguamente se acudía en busca de agua. Dicho enclave, sobre el que se proyecta ejecutar un sendero para su disfrute, está separado apenas unos cientos de metros de la Casa Doña Sixta, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura tradicional canaria en vías de restauración por parte del Ayuntamiento, con una amplia vivienda, lagar típico, bodega, cuadras, pozo, terrazas ajardinadas y huertos. La misma está levantada junto a la Iglesia Parroquial de El Salvador, templo edificado en 1936 sobre los cimientos de otro mucho más antiguo destruido por un voraz incendio y mandado levantar sobre la capilla original construida al finalizar la Conquista por Fernández de Lugo. En su origen fue erigida en Parroquía en 1695 por el Obispo Antonio Carrionerio, correspondiendo el templo actual a un proyecto de Enrique Rumeu de Armas.

      Desde aquí es fácil alcanzar la Calle Real, histórica arteria del municipio en la que abundan buenos ejemplos de arquitectura histórica, incluido el edificio del antiguo Ayuntamiento, hoy recuperado como Centro de Arte y Escuela Municipal de Pintura, así como el del Cine Prado, a punto de rehabilitarse y convertirse en teatro y auditorio. Nuestro recorrido por la arquitectura requiere una visita a los templos religiosos de moderna ejecución aunque con estilo tradicional de Cruz del Camino y La Vica, sin dejarnos atrás las ermitas de San Diego y San Blas. Puede completarse con las diversas casas de turismo rural del municipio –Suerteluna, La Blasina y Madreselva, la vivienda canaria conocida como “Lomo de la Zapatera”, o la popular Casa del Barco, localizada en pleno eje comercial de la Carretera General.
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Gastronomía y otros atractivos

     La Matanza cuenta con innumerables rincones en los que disfrutar de la gastronomía popular y sus afamados vinos, caldos de prestigio y apreciado paladar considerados entre los mejores de Canarias. El potaje, las papas, el puchero, el escaldón de gofio o las bizcochadas, son elementos que el visitante encontrará en el municipio, junto a destacados establecimientos dedicados a la comida nacional e internacional.
     En nuestro recorrido por el municipio no podemos olvidar las modernas instalaciones del Mercadillo del Agricultor, Vino y Artesanía, localizadas estratégicamente junto a las Casas Consistoriales en plena Carretera General. Allí se dan cita cada fin de semana los agricultores y artesanos del municipio para comercializar sus productos, acogiendo el mismo recinto cada mes de septiembre las aplaudidas ferias de artesanía de La Matanza, consideradas por visitantes, artesanos y especialistas entre las primeras de la Isla.

    El visitante que cuente con algo de tiempo extra, o que decida elegir los establecimientos hoteleros del municipio para pasar unos días, podrá también hacer uso de las amplias y variadas instalaciones deportivas de La Matanza, distribuidas por todos y cada uno de los barrios del pueblo, cuyo eje principal es el Pabellón Polideportivo Municipal, un espacio deportivo polivalente y de grandes prestaciones que en breve contará además con piscina cubierta y gimnasio.

     Por lo descrito hasta el momento, una visita a La Matanza da mucho de sí, aunque apenas constituya una mínima parte de lo que sus habitantes pueden disfrutar. Conocer a sus gentes, su conciencia participativa, las tradiciones, calles o infraestructuras y servicios que han elevado su calidad de vida, constituyen también un atractivo reto al que invitamos a los visitantes de La Matanza de Acentejo.